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Chica en la playa
60 x 60 cm
Óleo sobre lienzo
2008
,,,Retrato de Christine Young. Leí en Internet sobre su historia y me conmovió bastante. Christine Young saltó a la fama como actriz en la subcultura del porno en Internet. Tenía 18 años cuando empezó a hacer películas, aunque lucía el aspecto de una preadolescente. Esto la hizo triunfar. Ella sabía que su aparente juventud era su estrategia de seducción e intentó mantenerla cuanto pudo. Aunque pasasen los años siempre decía tener 18. Pero su cuerpo comenzó a cambiar y engordó. Ya no resultaba tan atractiva y había perdido su aspecto Teen. Fue quedándose sin adeptos hasta que se retiro hace dos años con 23. Hoy sigue vendiendo el material que filmó en su época dorada. Encontré una foto suya, de su última etapa, en la que ella aparece en la playa y me pareció una imagen poderosa. Una mezcla entre belleza y tragedia que me recordó a las famosas fotos que George Barris tomó a Marilyn Monroe en la playa. Retratarla me permite hablar sobre las vías del éxito y el fracaso. Sobre la condición humana, la juventud, la belleza y el paso del tiempo. Cuando comencé a trabajar en mi pequeño cuadro tuve que modificarlo bastante para crear una sensación de imagen congelada que representa una realidad fugaz que es contemplada desde un presente pesimista. Al mismo tiempo que pintaba, como una nube, pululaba toda la información que yo sabía sobre Christine y que en la foto no estaba. Podemos imaginar que la sola presencia de su cuerpo en el paisaje modificaría la percepción de quien lo observase añadiendo densidad a la atmósfera e intensificando la emoción. Convertí el fondo marino de la imagen en una masa oscura y acechante y forcé su horizontalidad para que la composición resultase mas narrativa añadiendo un carácter temporal de paso del tiempo. También privé a la imagen de cualquier aspecto anecdótico. Simplemente los suprimí para crear un sentido de estereotipo, de imagen conocida (una familiaridad falsa con el espectador) al mismo tiempo que emblemática.
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Mas allá de lo que vemos
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,,,El hecho de elegir modelos bastante jóvenes, aunque me ha sido criticado, me permite hacer innumerables referencias a la tradición artística centro europea. No solo a mi admirado Lucas Cranach, a quién muchos sabrán que pasé casi un año versionando o copiando directamente -fruto de lo cual creé una serie de pinturas de pequeño formato que exhibí en la Facultad de Bellas Artes de Madrid en 2007 en la exposición “Miradas-, sino a tantos y tantos pintores que llegan hasta nuestros días.
,,,En los pequeños retratos holandeses del 1500 las modelos son prematuramente jóvenes pues su propia vida también era prematura. Las modelos cortesanas retratadas durante la época de Holbein, que muchas veces eran retratadas en la cumbre de su fama, contaban con 16 años o menos. La vida, y sobre todo, la belleza se marchitaba mucho antes que en nuestros días. Algo parecido a lo que le pasó a Christine Young hoy.
,,,El arte suele jugar con la polaridad de los significados, y hablar de juventud es otro modo de tener presente la mortalidad humana. Esta polaridad es clave para mi concepción de la pintura. Cuando elijo mis modelos es siempre porque algún elemento me permite adentrarme en otra realidad mucho mas grande que la representada. Todas mis imágenes tienen un carácter puramente metafórico. Todo el arte, incluso el mas concreto lo tiene a mi modo de ver. Mis creaciones están pensadas para ser fragmentos de un mundo mas grande que no somos capaces de percibir en su totalidad. Una vez que consigo ver ese mundo -lo cual implica el gasto de bastante tiempo y pintura- hago desaparecer aquellos elementos que hacen que el espectador penetre en él conscientemente. Utilizo la ausencia activa. Me he dado cuenta de que cuando queremos conseguir una reacción en alguien -una emoción-, el hecho de manifestarlo directamente suele generar resistencias. Si, en cambio, se utilizan formas que la mente consciente no capta, hacemos que el espectador se sumerja de lleno en esta emoción; sin resistencias. Confío plenamente en la capacidad evocadora del espectador. Cada vez mas, concibo mis pinturas como estrategias de seducción. Uso el método indirecto y juego con la ambigüedad; como buen seductor. En mis obras, el erotismo -y no la sexualidad- no es mas que un amplificador del verdadero contenido. Una herramienta. Aunque, como digo, ninguno de mis cuadros trate este tema de manera explicita. Me resulta divertido ver como una y otra vez pone al espectador en evidencia.
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Arte y mente
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,,,Desde mis primera etapa en la faculta de Bellas Artes se puede decir que mis procedimientos de pintura han cambiado radicalmente. El descubrimiento de ciertas disciplinas que estudian los procesos mentales y ha sido una de las aficiones que mas pasión me han despertado en los últimos tiempos. Desde que se me han dado las herramientas, me he convertido en un autentico obseso de dominar la tecnología que produce mis procesos mentales a fin de modificarlos a voluntad. Intuyo que la aplicación de estas técnicas a cualquiera de las disciplinas del arte es solo cuestión de tiempo. Es el camino del futuro diría yo. Yo mismo me produzco cambios de percepciones a voluntad antes de abordar mis proyectos artísticos y experimento cambios radicales en mi percepción y en mi proceso pictórico. Incluso hago cosas que no creía poder hacer y alcanzo una percepción de extremada agudeza. Juego con distintos tipos de trance mientras pinto. Entre las técnicas que utilizo están las ordenes directas a mi inconsciente, reencuadres, posesiones, autohipnosis, cambios de historia personal, anclajes de estados de máximo rendimiento, etc…He llegado incluso a pintar en un trance profundo casi dormido mientras mi mano se movía inconscientemente con movimientos espasmódicos y he obtenido resultados interesantes. Hoy en día estoy en el punto en que mi proceso pictórico no se parece si se asemeja en nada al que seguía hace unos pocos años. Es algo mucho mas personal, inesperado y excitante. También es el motivo de mis continuos cambios estilísticos -espero que esto no suene muy exotérico, nada mas lejos de la realidad. Suelo ser bastante científico trabajando-.
,,,El estudio de la neurología me interesa sobremanera. El arte es expresión de la cosa mental. Cada artista, antes de empezar una obra, crea imágenes inconscientes que luego son totalmente decisivas en el resultado final de esta. Estas representaciones internas y sus procesos, son muchas veces las ordenes mas congruentes y poderosas que le ofrecemos a nuestro cerebro y es hasta donde nos suele dirigir finalmente. Y, parece ser, que todos estos procesos, para la mayoría de las personas, ocurren de forma totalmente inconsciente y en pocos segundos. El inconsciente suele ganar al consciente, por lo que, en realidad, por muchos esfuerzos que luego haga el artista por redirigir su pieza valiéndose de su pericia técnica muy difícilmente lo consigue con éxito. Lo que hace grandes a los mejores artistas que he visto es algo que hacen mucho antes de siquiera dar la primera pincelada. Es un estado, una forma de comunicarse consigo mismo. Pienso que quien sea capaz de dominar la tecnología para controlar estos estados mentales a voluntad puede llegar mucho mas lejos en el mundo de la creación. Es esta la verdadera técnica. La que no nos limita y la única a la que los artistas deberíamos ser fieles. Creo que el modo de conocer algo, tiene que ver mas con fijarse en su estructura que en su función. Considero, partiendo de esta idea, que los teóricos del arte deberían abrir la puerta al estudio del arte desde sus estructuras además de, como se viene haciendo, desde su temática, poética y posibles conexiones históricas. Considero que es un campo abierto a la exploración.
,,,Mi intención es en el futuro sacar a la luz mis experimentos y conclusiones en el campo del estudio y modificación de procesos mentales aplicados a la creación artística. Quiero crear un conjunto de técnicas consistentes que ayuden a quienes le interesen a desvelar sus propias estrategias y procesos creativos a fin de poder usarlos conscientemente cuando deseen. Técnicas puramente prácticas que permitan a los creadores modificar su percepción de las cosas a voluntad -utilizando su cerebro- y así ser capaces de comunicarse con su obra y verla de forma distinta. También trabajo en técnicas rápidas para la resolución de conflictos, clarificación de objetivos, para acabar con bloqueos, etc... Hoy en día estoy es posible acogiendonos a ciertas disciplinas de la psicología, que ya lo hace por su cuenta, pero aplicado a otros campos. Creo que se puede llegar muy lejos con estas cosas y me siento en el deber de sacarlas a la luz, no porque crea que mis obras son mejores que las de nadie gracias e estas técnicas, sino por el simple hecho de que a mí me han ayudado mucho y por tanto pueden ayudar a mas gente así como expandirse y desarrollarse. Me gustaría, a partir de que yo empiece a sacar a la luz este material, que se generase un debate fecundo.
,,,Por el momento trabajo en una nueva serie de pinturas de una concepción distinta a las que acostumbro que son el resultado de haberme estrujado el cráneo durante todo el verano. Me mantengo bastante al tanto del o que acontece en el mundo del arte contemporáneo y siento debilidad por las nuevas corrientes de la pintura surgidas de la reciente escuela de Leipzig así como de figuras como Luc Tuymans o Marlene Dumas. Mi objetivo es hacer una exposición individual durante el presente curso. Para ello ya he estado en 4 espacios que me resultan atractivos. Por supuesto al mismo mismo tiempo continuo con mis clases sin las cuales no podría poner en práctica todas aquellas cosas que experimento conmigo mismo. Sin ellas estaría perdido.
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Un abrazo a todos (también para los que están fuera)
Alejandro Díez Carpintero
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Cierra los ojos. En algunos momentos uno puede vaciar de interferencias los canales de percepción y empezar a advertir las imágenes que uno tiene ante sí con una visión curiosa y reconfortante. Igual que estás leyendo estas palabras o recuerdas algo poderoso que cambia tu estado emocionándote, puedes pararte un segundo y empezar a darte cuenta de cómo algunas obras son percibidas no sólo por los ojos sino que parece que fueran acompañadas por un sonido o como si los colores te entrasen también por debajo de la piel y recorrieran tu cuerpo quizás desde los brazos hasta esos lugares en los que sientes las emociones más adictivas. Y puedes sentirlo en el estómago o quizá en el pecho o donde quieras y, al mismo tiempo que consigues acallar tus voces críticas, todas estas emociones que estás sintiendo ahora —igual que estas palabras quedan atrás según las lees— se hacen más intensas y más intensas... En este preciso momento puedes, por alguna razón que desconoces, sentirlas, oírlas y verlas del mismo modo en que sientes, oyes y ves cuando estás ante algo emocionante.
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La primera vez que entré en el pequeño estudio de Alejandro Díez Carpintero en Londres —luego volvería innumerables veces a ese lugar— él me mostró un retrato de una chica desnuda con la piel azul que acababa de terminar. La pintura aún estaba fresca y recuerdo la fragancia que emanaba del óleo todavía húmedo. Le recomendé que lo presentase a la Desing Competition de Leeds Metropolitan University, como después hizo con éxito. «He estado viviendo casi dos meses con esa chica que aparece en el cuadro», dijo sin responder a mi sugerencia, «y no había conseguido hacerla un retrato hasta ahora. Pretendía representar nuestra relación, el modo en que ella se comunicaba conmigo, pero lo único que en realidad me interesa es el modo en que se comunica consigo misma. Todo lo demás es un reflejo de eso.» Por entonces Alejandro estudiaba con una beca al mismo tiempo que tenía un empleo en el aeropuerto de Stansted, y dedicaba las noches a la pintura. «Me interesa trabajar en un aeropuerto. Cada día veo el mundo entero pasar ante mí, y por las noches lo vomito en forma de pinturas. Es el infierno para un retratista.» Más o menos un año después de mi primera visita Alejandro volvió a Madrid para acabar su licenciatura en Bellas Artes y perdimos el contacto aunque yo intenté con bastante esfuerzo seguirle la pista. Conseguí dar con él a través de un amigo común y retomamos nuestra relación como si el día anterior hubiésemos estado tomando café juntos en un aeropuerto o en un centro comercial o en cualquiera de esas cafeterías populosas y estridentes que tanto le gustan (y que resultan tan impropias del gusto de una persona que se pasa el día entero pensando en asuntos relacionados con la estética). Me dijo: «Estoy metido en algo nuevo. Creo que mi trabajo de ahora te defraudará bastante. Mis pinturas son más feas ahora. Son tan feas que supongo que por fin estoy haciendo verdadero arte. No me gustaría que las vieses». Ese verano mi hermana iba a viajar a España desde París. Decidí acompañarla y aprovechar para echarles un vistazo a esas pinturas tan feas (y a su feísimo autor) y realmente... algo había cambiado. La estética resultaba más pura, más elemental, más desgarradora y, ¿por qué no decirlo?, ¡mucho más hermosa! Le recomendé que las sacase a la luz, y yo misma he construido este blog con ese propósito. Es mi regalo para ti.
, El espacio vacío en el que están suspendidas las figuras influye en el modo como percibimos al sujeto. El formato de los cuadros es casi siempre cuadrado. El más neutral de los formatos, el más carente de contenido. Pero esa intención de resultar neutral —además del carácter seriado de su obra— parece esconder un contenido más profundo. En la otra Autorretrato la joven está salpicada de luces y sombras, como si la luz se filtrase entre las hojas de los árboles de un bosque voluptuoso. Pero el espacio no cuadra con esta luz. Se trata de un espacio «mental», por expresarlo de algún modo. Como si ese espacio «mental» fuese el único en que verdaderamente habitamos los seres humanos. No hay duda de que en la obra de Díez Carpintero se refleja su interés por los avances de la psicología y en particular se siente interesado por la hipnosis ericksoniana. «Las obras son la materialización de imágenes mentales. Estas imágenes, sean reales o construidas dentro de la cabeza, afectan al sistema nervioso dramáticamente. Para mí el proceso de creación de una obra es un proceso de cambio personal. Creo la imagen interna y externamente al mismo tiempo hasta que se confunden entre sí y se contagian. Sólo entonces me bufan los oídos y sé que puedo hacer algo potente.» El sistema neurológico se sirve de la metáfora visual para producir cambios de creencias (o de percepciones del mundo, por decirlo de otro modo) igual que lo hacen los artistas para crear realidades nuevas, que ofrecen al espectador opciones inesperadas a la hora de enfrentarse con su propia realidad. «El artista contemporáneo es el chamán o el mago de la tribu. Crea realidades para conseguir que los miembros de la tribu se jueguen la vida.»
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, ,En algunos de los cuadros las figuras parecen haber salido de un sueño. Pintadas como si fuesen animales indefensos en vez de seres humanos. Puedes empezar a seguir con la vista una de sus larguísimas pinceladas, y lentamente, del mismo modo en que tus ojos acarician las líneas de este texto, puedes darte cuenta ahora de que la pincelada forma parte de un conjunto completo y perfecto, y de que todas recorren el lienzo igual que ahora tu sistema nervioso conmueve tu cuerpo bombeando vida y haciendo más intenso el sentimiento de estar vivo, y puedes buscar y es posible que encuentres un sentimiento agradable casi mudo y muy leve en alguna parte de ti mientras las observas en este momento. Pero, a medida que sigues con la vista estas pinceladas irreales, puedes muy despacio subir el volumen de ese sentimiento y poco a poco empezar a sentirlo al cien por cien, abrir los ojos de nuevo y recordar esta experiencia. Algo habremos cambiado.
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Licenciada en “Art and Business”
Leeds Metropolitan University









